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Torra insta a que no se cree crispación

Ahora pide prudencia

Imagen de archivo del presidente Torra

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, autor de escritos xenófobos y racistas y uno de los más activos agitadores del independentismo catalán, incluso desde su actual cargo, sorprendió a muchos diputados del Parlament durante la última sesión de control, cuando se le plantearon situaciones como la experimentada por el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, cuyo coche apareció recientemente con las ruedas reventadas y con pintadas de símbolos nazis.

Torra, que habitualmente exige con un lenguaje épico al Gobierno del Estado que saque de las calles de Catalunya los grupos que, en su opinión, son extremistas de derecha y fascistas, que, dice, acosan a los independentistas, intentó escaquearse y recordó que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha hecho una petición de prudencia. Después, él mismo intentó mostrarse como un político prudente.

En esta línea, y ante la sorpresa de algunos sectores del hemiciclo, pidió “no banalizar ni jugar con las palabras”. Y olvidando que él mismo instó en octubre a los comités de defensa de la república a “apretar”, añadiendo que “hacéis bien en apretar”, afirmó que “hemos condenado todos los hechos. Nosotros hemos recibido varias amenazas de muerte. Apostamos por la resolución pacífica y política de los problemas”.

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