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Confidencial · 12 de Junio de 2019. 00:30h.

Barcelona, un síntoma

El proceso ya es historia

Barcelona, un síntoma

Ada Colau y Ernest Maragall, durante un debate electoral

El independentismo esperaba las elecciones municipales del pasado 26 de mayo, sobre todo en Barcelona, como la posibilidad de un inicio de recuperación de la fuerza del movimiento independentista, cuyo proyecto se hundió a raíz de la contundente derrota del otoño de 2017. Este fracaso marcó el comienzo de un declive imparable del independentismo en Catalunya, con una pérdida progesiva de su capacidad de movilización.

En este esquema, Barcelona era la pieza clave el 26-M. Sin embargo, las formaciones independentistas han sido superadas, tanto en votos como en concejales, por los partidos no independentistas. Y este hecho refleja con claridad que la tendencia al retroceso del proyecto independentista no sólo no ha revertido ni se ha detenido, sino que, al contrario, parece que proseguirá en el futuro.

Ahora, según algunos dirigentes independentistas moderados, la pregunta que debe plantearse el conjunto del independentismo es si, después de esta derrota en Barcelona, que es una advertencia muy importante para los estrategas de los independentistas, es posible actuar como si el proceso soberanista siguiese todavía vivo y fuese posible la independencia de Catalunya a corto o medio plazo.

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