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Triple presión sobre el presidente

Demasiado para Torra

El presidente Torra, durante una intervención en el Parlament

El presidente Torra demostró el pasado miércoles en el Parlament que la presión a la que está sometido le está pasando factura, dado que, en un debate con la líder catalana de Ciudadanos, Inés Arrimadas, contestó sobreexcitado y dando muestras de una crispación y un nerviosismo inapropiados, lo que no es habitual en el presidente de la Generalitat, que suele utilizar en sus intervenciones un tono pausado y casi didáctico en muchas ocasiones.

Fuentes de Junts per Catalunya explican que, realmente, Torra está muy nervioso, porque está sometido a una triple presión. La primera, es su condición natural de activista del independentismo, una característica subjetiva que el presidente pone por encima de casi cualquier otra consideración. Pero sus obligaciones institucionales son una segunda presión, ya que implican, o deberían implicar, un freno a su natural activismo.

Y hay una tercera presión, la legalidad vigente, que Torra respeta escrupulosamente, ya que siente verdadero pánico a la eventual actuación contra él de los tribunales de justicia. Pero esta presión de la legalidad le obliga a regular y moderar su condición de activista, y también provoca que deba tener mucho cuidado en sus actuaciones institucionales. Estas tres presiones están provocando que pierda su habitual serenidad. Demasiado para Torra.

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