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Puigdemont se aferra al radicalismo

Objetivo: sobrevivir

El ex presidente Puigdemont en una imagen de archivo

Puigdemont ha reactivado su estrategia de agitación y de enfrentamiento con la administración española, para mantener una situación de tensión, boicoteando los intentos de otros sectores del independentismo en el sentido de mantener la línea de propiciar el diálogo y la negociación con el Gobierno del Estado, que preside Pedro Sánchez.

El ex presidente es consciente de que el grupo parlamentrario del PDECat en el Congreso, y especialmente su portavoz, Carles Campuzano, apoyado por Jordi Xuclà, es la vía por la que pasan casi todos los intentos de diálogo entre el Gobierno del Estado y los dirigentes independentistas. Por eso está intentando controlar el grupo, mediante Miriam Nogueras, y colocar a Campuzano en una posición tan difícil que le obligue a tirar la toalla.

La estrategia de Puigdemont está basada en el convencimiento del ex presidente de que él se habrá convertido en un cadáver político desde el momento en que se llegue a un desbloqueo institucional en Catalunya, en el marco de una cierta normalización de las relaciones con la administración española.

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