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Adiós al Govern paralelo de Waterloo

¿Y la Crida?

Puigdemont interviene, mediante vídeoconferencia, durante un acto de la Crida

Aunque ningún dirigente independentista lo reconoce, la realidad es que todas las estructuras para que Puigdemont dirigiese desde Waterloo una especie de Govern de la Generalitat paralelo al de Barcelona, están absolutamente paralizadas, por dificultades económicas y políticas, dado que las divisiones internas del independentismo impiden que este proyecto pueda convertirse en una realidad.

Esta situación no significa que Puigdemont no pueda ejercer su influencia sobre la política catalana, dado que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el líder del PDECat, David Bonvehí, están totalmente subordinados a las órdenes que el ex presidente  transmite desde la ciudad belga de Waterloo. Es decir, Puigdemont sigue teniendo una influencia decisiva.

Sin embargo, Puigdemont ejerce esta influencia de manera personal, sin tener las estructuras que se le habían garantizado. De hecho, tampoco funciona la Crida Nacional per la República, el partido que creó el ex presidente para absorber al PDECat y aglutinar al conjunto del independentismo, al margen de Esquerra y de la CUP. Es otro proyecto paralizado.

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